martes, 9 de abril de 2013

Habla el colectivo

Habla el colectivo

Mi cuerpo es de lata
toda pintada
y de goma mis patas
bien reforzadas.

Sí tengo pies redondos
como manzanas
y muchos ojos grandes
que son ventanas
hay asientos de cuero
en mi barriga
y la lleno de gente
como de hormigas.

Yo nací en un taller
no sé por dónde.
Soy hijo de un tranvía
que llegó a conde.

Como un día le echaron
quedó sin plata,
por eso estoy ahora
traca que traca.

Mi primo es un taxi
muy poligrillo,
siempre de traje
negro con amarillo.

Por la ciudad yo ando
todos los días.
¡Siempre al mismo camino...!
¡Quién lo diría!

Un número es mi nombre.
y mi apellido.
Lo sabe todo el mundo...
¡Muy conocido!

Nací en Buenos Aires
y aquí yo vivo.
Para servir a ustedes:
El Colectivo.


Agradecimientos al autor:
Elsa Bonerman.

La carcacha que papá compró

La carcacha que papá compró

¡Pobre Petra! Apenas si podía caminar, toda
rechinaba por dentro y por fuera, sus defensas
amenazaban con caer; pero aún con todo papá la
quería y yo también. Juntos acordamos en
llamarla Petra. La carcacha parecía entender su
nombre, pues únicamente caminaba cuando le
decíamos "Petra, por favor camina". Lentamente
caminaba y después, ¡uf! tremendos arrancones
sin parar, sin parar, parecía que de Petra se
apoderaba el vértigo de la velocidad.

En cada había una persona descontenta con
nuestra Petra y esa persona era mamá; aquella
noche mamá le dijo a papá:

-No me gusta esa carcacha, es insegura, vieja
y por lo mismo peligrosa. Véndela al deshusadero

¿Cómo era posible que mamá pidiera tal cosa?,
bajé corriendo a la cochera, recorrí con la mirada
a mi pobre Petra, quien tiraba aceite por todos
lados, no había duda, petra estaba enferma, muy
enferma.

Al día siguiente papá la llevo a un taller. Por
suerte él la quería como yo.

En el camino pensaba y pensaba, y me decía a mí
mismo: ¡Ojalá Petra tenga remedio! Papá parecía
adivinar mis pensamientos, pues con gran ánimo
me decía:

-No te apures, hijo, petra quedará bien y si no
quedara bien, existe la posibilidad de conservarla
en un rincón del jardín.

-¿De verás, papá, no la llevarás al deshuesadero?

-Por su puesto que no.

Las palabras de papá me alegraron tanto, que
corrí a contárselo a Petra.

Al día siguiente fuimos al taller, la pobre Petra
yacía sin ruedas, los mecánicos la revisaban
afanosos. Cuál sería mi sorpresa cuando un 
maestro mecánico, experto en la materia, explico
a papá: "El motor aguanta todavía; sólo hay que
cambiar juntas, la bomba, la bomba de aceite y 
carburarlo bien.
También  hay que cambiarle balatas y 
amortiguadores. Después, con hojalateada y su
pintura, quedará en muy buen estado. Lucirá
bien todavía."

Y efectivamente, en unos días, petra estaba
irreconocible, joven y bella y lo que es más, ya no
representaba el peligro al que tanto temía mamá

Petra era una compañera para papá y muy útil,
para mí, una amiga, mamá ya no la veía con 
recelo. 

Petra es de hierro, un objeto aparentemente
insensible, pero tal vez nuestro cariño y nuestro
empeño la había echo resurgir.

Si tú tienes una Petra, dile a papá que cuide
mucho su buen estado por seguridad de todos en
casa.


Agradecimientos al autor:
Diana C. de Sandoval.

sábado, 6 de abril de 2013

El zorro y la cigüeña

El zorro y la cigüeña

Al zorro le caía muy mal su comadre la cigüeña.
Como pensaba que era muy tonta, quiso jugarle una
broma pesada. La invito a comer. Todos los majares
se reducían a una sopa con caldo, servida en un plato,
la cigüeña no pudo comer nada con su largo pico,
mientras que el zorro, sorbió y lamió perfectamente
todo lo que había en el plato.
La cigüeña se sintió molesta y quiso vengarse de
la burla de su compadre. A su vez lo invito a comer,
aceptando el zorro inmediatamente. A la hora señalada
fue a la casa de la cigüeña y encontró a punto,
olía muy bien el zorro estaba hambriento. Era
un sabroso salpicón. Pero, ¿cómo lo sirvió la
cigüeña? Dentro  de una botella, de cuello alto
y angosta embocadura. El pico de la cigüeña
pasaba muy bien por ella, pero no el hocico del 
zorro que tuvo que volver en ayunas a su casa,
orejas gachas y cola entre las piernas, avergonzado
por que, con toda su astucia, lo había engañado
una tonta cigüeña.


La Fontanie

Moraleja:
No hay que menospreciar a otros.Suelen ser más
inteligentes de lo que creemos.
Hasta el zorro mas listo se olvida que tiene
cola que le pisen.

viernes, 5 de abril de 2013

El pescador y el pez

El pescador y el pez

Recoge un pescador su red tendida
y saca un pececillo. -¡Por tu vida!
-excalmó el inocente prisionero.-
¡Dame la libertad! Solo la quiero,
mira que no te engaño,
por que ahora soy ruin: dentro de un año
sin duda lograrás el gran consuelo
de pescarme más grande que a mi abuelo.
!Qué¡ ¿Te burlas? ¿Te ríes de mi llanto?
solo por otro tanto,
a un hermanito mio
un señor pescador lo tiró al río.
-¿Por otro tanto al río? ¡Qué manía!-
replicó el pescador, pues ya sabía
que dice el refrán castellano:
"Más vale pájaro en mano..."
Agradecimientos al autor:
Félix M. Samaniego.

Moraleja:
La panza no se llena jamás con la
esperanza.

jueves, 4 de abril de 2013

La estrellita fugaz

La estrellita fugaz


Mi mamá nos dijo un día que cuando
viéramos una estrella fugaz pidiéramos
un deseo. Ayer en la noche salí al
jardín y vi una estrellita fugaz. Entonces
pedí un deseo. El deseo que pedí
fue hacer un viaje espacial.


Después me fui a mi cama y me
dormí. De pronto me despertó una
intensa luz. Era una estrellita fugaz y
la estrellita fugaz me dijo:
-Ven y sube a uno de mis  picos,
te llevaré de paseo.


Salimos volando y en un instante
estábamos en medio del espacio.
Había muchas estrellas de todos
colores y muy a lo lejos se veía la
Tierra y la Luna. También vimos un
cometa con su cola larga y plateada.


Yo le dije a la estrellita que quería ir a
Marte, pero ella me dijo que, para
llegar a Marte, había que pasar por la
región de los asteroides y que los
asteroides son como unas piedrotas
con las que podemos chocar.
Pero Estrellita era muy veloz y podía
esquivar a los asteroides. ¡Qué susto
me di! Finalmente llegamos a Marte,
todo era rojo y desierto.


De pronto empezo a verse una luz muy
brillante; -¡ Vamos rápido! - me
dijo Estrellita-, es el sol que va
saliendo. Si nos ve, me castigará por
andar cumpliendo los deseos de los
niños. De regreso a casa, Estrellita me
explicó que el sol tiene nueve planetas
que giran alrededor de él, uno es la
Tierra.


Antes de llegar a la Tierra pasamos
cerca del satélite Morelos,
que México mandó al espacio.


Llegamos a casita y Estrellita me dio
un beso. Me dijo que me portara bien
y que algún día volveríamos
a pasear por el cielo.

Libro de lecturas de primer grado (El de la portada del perrito).

¿Qué le pasó a María?


¿Qué le pasó a María?


Un día María amaneció de mal humor.
Le dolía la cabeza. No quería comer.
No quería jugar y tampoco quería ir
a la escuela.


Entonces, como María no quería
comer, empezó a adelgazar.

Los papás de María pensaron que
estaba enferma, porque María
Estaba de mal humor, no quería
comer, no quería ir a la escuela y
no quería jugar.


Entonces los papás de María la
llevaron con el doctor
y el doctor dijo que María tenía
lombrices. El doctor explicó que a
veces tenemos lombrices por que no
nos lavamos las manos antes de comer. 

Para que a María se le quitaran las 
lombrices, el médico le di unas 
medicinas. 
María se tomó las medicinas y  
después de una semana María ya se 
sentía mejor. 


El médico se alegró mucho de que
María ya no tuviera lombrices y le
dijo que ya estaba curada.

También les dijo que se tenía que lavar
las manos muy bien antes de comer.
María ya se había curado.


Libro de lecturas de primer grado ( El de la portada del perrito )

El tranvía

El tranvía

El último tranvía
que rueda todavía
se va, se va, se va.
Qué lastima me da,
pues ya no volverá. 

Por un camino de aserrín
va el tranvía, tin tilín tilín.
Pide una manzana y no ledan
ni una esquina, tan talán talán.

Si un tranvía ca por un jardín
se equivoca, tin tilín tilín.
Y si choca con un capitán
paga la multa, tan talán talán. 

Si a un tranvía le brota un jazmín 
en el techo, tin tilín tilín,
las hormigas cómo viajarán
de contentas, tan talán talán.

Si un tranvía toma naranjín
se emborracha, tin tilín tilín.
Pero si un tranvía come pan
no se empacha, tan talán talán.

Agradecimientos al autor:
María Elena Walsh.